Julio 2026.–La minería atraviesa uno de los cambios más importantes de su historia. No solo enfrenta el reto de producir recursos esenciales para el desarrollo del país, sino también el desafío de hacerlo con estándares ambientales cada vez más altos, tecnología, transparencia y trabajo conjunto con las comunidades.
En un contexto donde el mundo exige más cobre, zinc y minerales estratégicos para la transición energética, la presión ambiental sobre la industria minera es cada vez mayor. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda global de minerales críticos podría multiplicarse hasta por cuatro hacia 2040 debido al crecimiento de tecnologías limpias como los vehículos eléctricos, paneles solares y otros.
Esto ha puesto a la sostenibilidad en el centro de la conversación minera.
En el Perú, uno de los 7 principales países mineros del mundo, el desafío es enorme: producir recursos esenciales para el desarrollo económico sin perder de vista la protección ambiental y la convivencia responsable con el entorno.
La pregunta ya no es si la minería debe cuidar el ambiente. La pregunta es cómo lo hace hoy.
La naturaleza se desenvuelve en tiempo y espacio buscando equilibrios. El frágil equilibrio donde se da la vida permite las condiciones en que la humanidad ha evolucionado. Producto de este equilibrio es el suelo, que permite los ecosistemas vegetales que sustentan la vida animal, la hidrósfera que es el agua que discurre desde las alturas hasta el océano y la atmósfera que nos aporta el aire que respiramos y que permite procesos de oxido reducción. Y en todos ellos, una composición de equilibrio, tanto en el aire, agua y suelo.
Cualquier actividad humana, incluída la minería, genera impactos y transformaciones. Por eso, operar responsablemente implica conocer qué efectos causa nuestra actividad y cómo mitigar, compensar o remediar los mismos.
Desde los proesionales ambientales, es nuestra labor, gestionar estas tareas para mantener los equilibrios que permiten una calidad ambiental adecuada, labor que se realiza transversalmente con participación de todas las áreas.
En el Perú, la nueva minería o minería moderna cumple el marco regulatorio que incluye los Instrumentos de Gestión Ambiental, que la empresa mantiene a nivel de Evaluación de Impacto Ambiental, Informes Técnicos Sustentatorios y Planes de Cierre, evaluaciones técnicas permanentes que se sustentan en ingenierías que permiten desarrollar los componentes de la operación considerando la variable ambiental.
Incluso, muchas empresas han decidido ir más allá de la norma. En nuestro caso, en Colquisiri, por ejemplo, mantenemos la certificación internacional ISO 14001 de manera ininterrumpida desde 2016, un estándar que exige una gestión ambiental estructurada, medible y en mejora continua.
Esto implica sostener una política y una gestión estructurada basada en identificar los aspectos ambientales, seleccionar los más relevantes y tener un plan de gestión, controlado con KPIs y reportes, que se certifica periódicamente, que asegura mejora continua, capacitación e involucramiento del personal en la gestión. La sostenibilidad no depende solo del área ambiental: involucra a toda la organización.
Monitoreo ambiental
Además de los monitoreos ambientales que reallizan las compañías dentro de sus operaciones, una práctica que ha cobrado gran importancia es el monitoreo ambiental participativo, donde representantes de las comunidades acompañan y conocen directamente cómo se realizan las evaluaciones ambientales. Esto se ha convertido también, en un aliado de las poblaciones para medir la gestión de sus propios aspectos ambientales. Esto ayuda a generar mayor transparencia y confianza.
El reto de los residuos y la economía circular
Otro pilar fundamental es la gestión de residuos sólidos. La nueva minería busca reducir y reutilizar residuos mediante procesos de segregación y alianzas con empresas autorizadas y resgistradas para reciclaje y reúso. En nuestro caso, más del 60 % de los residuos generados son canalizados para reúso.
Esto forma parte de una tendencia global hacia una minería más alineada con principios de economía circular y uso eficiente de recursos.
Hoy la sostenibilidad ya no se limita únicamente al cumplimiento ambiental. También incluímos la medición de la huella de carbono, la medición de la huella hídrica y el apoyo a la sociedad en preservar su historia y cultura.
Porque cuidar el ambiente no es una tarea paralela a la minería moderna, es parte esencial de hacer minería responsable.